El Perú atraviesa un periodo de incertidumbre global, marcado por tensiones económicas internacionales y ajustes en los mercados financieros. Sin embargo, los principales indicadores del sector inmobiliario muestran proyecciones alentadoras para los próximos meses. La estabilidad relativa del tipo de cambio, la moderación de las tasas hipotecarias y la demanda acumulada de vivienda han creado un escenario favorable para quienes evalúan adquirir una propiedad.
En este contexto, diversos análisis coinciden en que hoy es un buen momento para comprar, especialmente para familias y jóvenes que buscan asegurar una inversión estable frente a la volatilidad externa.
La capital concentra el mayor déficit habitacional del país, impulsado por el crecimiento demográfico, la migración interna y la expansión de nuevos polos urbanos. Esta brecha entre oferta y demanda mantiene activo el mercado y genera oportunidades tanto para compradores como para desarrolladores.
La necesidad de vivienda formal continúa en aumento, lo que sostiene la valorización de los inmuebles y refuerza la percepción de la propiedad como un activo seguro en el mediano y largo plazo.